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Fintech BOOM


Por Aníbal Vattuone.


Casi cinco millones de dólares. Eso es lo que recaudaron en China, durante la temporada pasada, las compañías fintech. El número, más allá de la sorpresa que causó hasta en los propios expertos en la materia, confirma un movimiento que solidifica sus bases a lo largo y a lo ancho del planeta. Hacemos mención de las empresas que se manejan en el sistema financiero con una aliada de su lado: la tecnología. En general, son startups que quieren captar parte del mercado dominado por las grandes firmas, que, con frecuencia, están poco predispuestas a adoptar plataformas innovadoras. “La idea es brindar soluciones financieras por medio del celular o la computadora. Los beneficios suelen ser velocidad, mejor servicio, menores costos y ahorro de tiempo. Para muchas personas implica poder realizar transacciones que ni siquiera les eran accesibles. Por ejemplo, poder recargar el teléfono desde el mismo dispositivo sin la necesidad de ir hasta un quiosco”, grafica el ecuatoriano Raúl Moreno, CEO y cofundador de la aplicación iBillionarie. 

El término fintech deriva de la contracción de las palabras inglesas finance y technology. Si bien se popularizó recientemente, algunos especialistas, como Marc Hochstein, editor jefe de American Banker, datan su origen en el año 1993. Amén del boom internacional, ¿qué es lo que sucede fronteras adentro? Según la encuesta de la empresa PwC, que entrevistó a más de 1300 ejecutivos del rubro, el 83% de las instituciones financieras argentinas espera afianzar sus vínculos con las fintech y el 78% aumentará sus esfuerzos para sumarse a esta ola. 

Es notorio el protagonismo que cobró este ámbito durante los últimos años. Por eso, las instituciones están tomando nota y conciencia de que los negocios tradicionales se están enfrentando a retos inéditos. En nuestro país, la mitad de las organizaciones financieras ya están asociadas a una entidad tecnológica fintech y más del 80% lo hará en los próximos tres años. Un vaticinio más del estudio de PwC: de aquí a cinco años, las fintech alcanzarán una participación total en cada uno de los sectores de la industria. Asimismo, las organizaciones consultadas anticiparon su objetivo de invertir, sobre todo, en aplicaciones móviles y análisis de datos.

“El campo fintech es muy amplio. Hay empresas que permiten efectuar pagos desde el celular, sacar un seguro en pocos minutos o que, incluso, pueden otorgar un crédito inmediato mediante el cual es posible abonar cualquier servicio o transferir los fondos a una cuenta bancaria”, ahonda Moreno, quien estudió Finanzas y Arte en la Escuela de Negocios Leonard N. Stern, en la Universidad de Nueva York. Y sigue: “Creo que lo más relevante que aporta la industria fintech es la digitalización de un mayor número de transacciones. Esto es muy positivo para los países, ya que genera inclusión financiera, transparenta la economía y ayuda a la gente a acceder a bienes y servicios que no eran más que una ilusión. O sea, hablamos de crecimiento económico y desarrollo social”.
La otra cara de la moneda
Claro que no todo es color de rosa. Hay preconceptos y temores alrededor de lo fintech, básicamente porque no todos reaccionan de la misma manera ante estos cambios. Las generaciones más jóvenes son más flexibles, pero ni siquiera eso asegura la conformidad del cien por ciento de la población. ¿Cuál será la clave para la seducción? “Hay que dejar que pase el tiempo para que cada vez más usuarios se animen a una tendencia que no detiene su marcha. Las redes facilitan divulgar a gran escala las experiencias de los usuarios y eso contagia. En el corto plazo, nadie dudará de las ventajas fintech”, sentencia Moreno. Y ejemplifica: “Hace años nadie se atrevía a usar las tarjetas de crédito en Internet por el fraude que había. En la actualidad, ese miedo se revirtió por completo y adquirimos vía Web desde pasajes de avión hasta productos de todo tipo. Cuando la tecnología es útil, se desparrama rápidamente”. 

Por su parte, Alejandro Cosentino, CEO de Afluenta, plataforma nacional de préstamos online, considera que hay tres factores ineludibles para fomentar la confianza: paciencia, educación y transparencia. Así los explica: “Paciencia, ya que los procesos de cambios de hábitos no se dan de un día para otro. Educación, porque la tecnología financiera propone alternativas que hasta ahora nos resultaban desconocidas, y, finalmente, transparencia: cada individuo debiera tener a mano todas las opciones económicas disponibles antes de contratar cualquier servicio”. 

Otro de los obstáculos por sortear son las barreras regulatorias que todavía no fueron reglamentadas, en especial aquellas que se refieren a autenticación digital de identidad, medidas de prevención del lavado de dinero, el advenimiento de las criptomonedas, y el almacenamiento, la privacidad y la protección de datos. 

Aun con este talón de Aquiles, el auge fintech promete ir por más. ¿Qué consejos darles a quienes desean encarar esta aventura? Moreno es contundente: “Para emprender en el mundo financiero y tecnológico hay que conocer de ambos asuntos. Un mal servicio se viraliza al instante por las redes sociales, y una vez quebrada la confianza, es muy difícil recuperarla. Así que hay que trabajar con pasión y siempre poner por delante las expectativas del usuario. En el ambiente online y móvil, los errores se pagan muy caros. Y los clientes pueden elegir y comparar servicios a costo cero y alta velocidad. El consumidor fintech es demandante porque está preparado para lidiar con la tecnología y está en la búsqueda de experiencias superadoras de las convencionales. Sabe moverse digitalmente y es extremadamente inteligente. En este universo no hay corrales: es imposible forzar a alguien a hacer algo; no hay monopolios impuestos por leyes ni grandes corporaciones”. 

¿Más sugerencias para los que vislumbran en esta área una oportunidad laboral, un terreno fértil donde cosechar y sembrar? “El puntapié inicial es descubrir y determinar un modelo de negocio sostenible, y analizarlo en detalle. Luego se debe conseguir un abogado que entienda de regulación y sea suficientemente creativo para dejar los prejuicios de lado y comprender la innovación que se está tratando de llevar adelante. Es condición sine qua non constituir un equipo eficiente y con pericia, y promover una actitud resiliente. ¿Qué significa esto? Que hacer negocios fintech es una maratón y no una carrera de cien metros”, concluye Cosentino.

Una deuda, un problema
Si bien el universo fintech crece en el país con al menos setenta firmas extendidas en todo nuestro territorio, también están en alza los préstamos que se solicitan. Aquí, el quid de la cuestión, el gran “pero” con el que todavía cuentan las fintech: la morosidad es mayor en comparación con los préstamos presenciales, con casos en los que la tasa de interés llegó al 5500%. Este valor inverosímil tiene una explicación: es muy difícil cobrar dinero que se otorgó vía online. Además, el costo crediticio para el cliente final es mucho más oneroso: ronda el 1% por día (o sea, el 30% mensual), mientras que en una sucursal bancaria líder, ya sea pública o privada, puede variar entre el 40% y el 80%... anual. La practicidad tecnológica puede ser muy atractiva, pero aún tiene que aprender a sortear obstáculos.





Ilustración de apertura: Freepik.

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