Entrevista


Sigo siendo muy conservador


Por Carmen Ochoa.


“Sigo siendo muy conservador”
Juan Minujín reflexiona sobre la filosofía de vida que rige a la generación que pasó los 40 años, leitmotiv de su más reciente película. Con un gran presente en cine y en tv, el actor no para de crecer.

Es pleno verano y Buenos Aires arde por el calor. Un moderno edificio de Palermo Hollywood, con parque y una piscina donde niños nadan felices, será nuestro oasis y el punto de encuentro para entrevistar a Juan Minujín, recién llegado de sus vacaciones familiares en Costa Rica. 

El año 2017 fue de intenso trabajo para el actor; ese ritmo ha sido una constante a lo largo de toda su carrera, en la que, amén de trabajar en televisión, cine y teatro, hizo videoclips y hasta se animó a ser una estatua viviente en las calles de Londres. Es que Minujín se desenvuelve como un camaleón y domina cualquier género: comedia, drama, suspenso y policial, ya sea en miniseries, unitarios, telecomedias, obras de teatro o filmes. “Laboralmente, el último tiempo fue vertiginoso por todos los papeles que hice a la vez. Por suerte, desde que comencé con la actuación, siempre pude trabajar haciendo lo que me gusta”, afirma. 

– ¿Qué te motiva a elegir tus personajes? 
–Me centro mucho en el guión. Pero también tengo en cuenta el elenco que formará parte del proyecto, la productora y, sobre todo, el director. Es como una especie de combo. Eso sí: si desde un principio me parece que el libro no va a funcionar, todo lo demás puede estar genial, pero no me va a llamar la atención. 

– ¿Y cómo se te despierta esa alarma?
–Leo completos todos los guiones que me mandan, incluso las partes que no pertenecen a mi personaje. Les dedico mucho tiempo a los libros, para confirmar si me interesan o no. Si considero que el proyecto no tiene sentido común ni humanidad, lo descarto. También lo evalúo como un espectador: si hay que remar demasiado la secuencia narrativa o si el argumento está muy tirado de los pelos, ya sé que después terminará siendo irremontable. Igual, a veces me equivoco y filmo películas que después no pegan en el mercado. 
En busca del tiempo perdido
“Tres parejas. Sus hijos. Y un fin de semana en el campo que promete moverles el piso”. Con estas palabras, Minujín sintetiza el argumento de Recreo, su más reciente filme, escrito y dirigido por Hernán Guerschuny y Jazmín Stuart, y que encabeza con Carla Peterson, Fernán Mirás, Martín Slipak, Pilar Gamboa y la propia Stuart. No obstante, los directores van más allá y sostienen que el largometraje refleja el universo de la generación argentina que cumplió las cuatro décadas, y que se ve envuelta en la dualidad de la vida familiar y la fantasía de volver a la adolescencia, las cuentas pendientes y el tiempo que se escurre entre los dedos. 

Allí, Minujín encarna a Mariano, un padre y esposo que se cree un librepensador de mente abierta, pero continúa signado por los prejuicios establecidos. “Aunque solo refleje un contexto social específico, me identifiqué inmediatamente con mi papel. Pero lo mejor de todo es que se formó un grupo de trabajo con el que tengo muchas cosas en común, por lo que la complicidad surgió desde un comienzo. Compartí muchas experiencias con todos, tanto en teatro como en televisión, lo que no solo nos permitió divertirnos durante el rodaje, sino que nos ayudó a ponerle el alma a cada situación”, cuenta este hombre de 42 años, sobrino de la multifacética artista plástica Marta Minujín. 

– ¿Te requiere una preparación especial una película? 
–Sí. En este caso, hicimos un trabajo previo de investigación artística con los directores. Yo les di mi devolución del guión y reescribí algunos textos. Después, de forma individual, me alquilé una sala, preparé el personaje junto a un coach para descubrir todos sus aspectos. ¡Ensayé mucho! Es que filmar una película te da la chance de explorar nuevas características expresivas, no solo referidas a la profesión en sí, sino incluso a cuestiones más íntimas. 

–En la trama se trata esto de que vivimos un tiempo de apertura y liberación. ¿Opinás lo mismo?
–No, al contrario. Los que tenemos de 40 años para arriba todavía seguimos siendo muy conservadores. Yo sigo siendo muy conservador. Lo que sí destaco es la forma en que diversas parejas de mi generación logran convertirse en una familia y llevar adelante un matrimonio con hijos, sin perder espacios, con el objetivo de que aquel sentimiento inicial no sea arrasado. 

–Otro de los temas que se aborda en Recreo es la culpa. ¿Qué es lo que le da culpa a Juan Minujín? 
– ¡Absolutamente todo! Hasta caminar por la calle y sentir que tengo una posición socioeconómica privilegiada, en comparación con la mayoría de quienes me rodean. Eso no significa que yo sea particularmente culposo, pero estamos un poco educados de esa manera. Es casi cultural. Desde chiquitos estamos preocupados en chequear si lo que hacemos está bien o mal. Y ya sea que nos lo propongamos o no, les transmitimos eso a nuestros hijos con frases del estilo de “¿Te parece bien lo que hiciste?”. Es como decirles: “Sentite mal por eso”. Intento escapar de ese lugar y no caer en la trampa porque la culpa es muy tóxica y no sirve para nada. Pero no es sencillo; estamos muy programados. 
Emociones propias
Hijo de padres exiliados (madre socióloga y padre matemático), Minujín transitó su infancia entre Inglaterra y México, hasta que en 1983 su familia regresó a la Argentina. La reinserción en el país le resultó muy difícil: por ejemplo, hasta que pudo adaptarse, tuvo que sobrellevar la indiferencia de los chicos de su edad. Hoy, felizmente casado con Laura desde hace quince años, y padre de Amanda (11) y Carmela (8), siente que todo lo vivido contribuyó a construir una sólida trayectoria, con papeles tan disímiles como el Segundo de la tira Viudas e hijas del rock and roll, el Pablo de la sitcom Loco x vos, el Atuel del filme Los que aman odian, o el recio Pastor de El marginal, la multipremiada serie que pronto regresará con su segunda temporada. “Seguí un camino, me surgieron oportunidades, las aproveché y las viví a fondo. Muchas veces, hasta autogestiono los proyectos para que puedan concretarse”, desliza.

– ¿Sentiste el prejuicio de la gente por alguno de tus personajes, tan distintos socialmente?
–Por mi trabajo no, pero en mi vida personal sí, muchísimas veces. Y hago el ejercicio de visitar esos momentos en mi memoria para no olvidármelos y para usarlos como instrumentos o herramientas a la hora de moldear un personaje. Con la exposición pública se da algo paradójico: los prejuicios suelen ser positivos. El público cree que uno es feliz solo por el hecho de ser famoso. Eso sí, cuando están en el rol de espectadores, esa mirada ya no es tan ingenua, debido a que hay un alto nivel de suspicacia y entendimiento. Cualquier chico tiene un teléfono con Internet y usa YouTube para ver lo que quiera y cuando quiera. Por eso, comprenden todo muy rápido y sacan sus propias conclusiones. No hay que explicarles nada. Los guiones se están aggiornando y el desafío narrativo es cada vez mayor: hay que apostar a la inteligencia del espectador. 

– ¿Qué opinás de la televisión actual?
–No tengo un juicio armado, pero, básicamente, porque no consumo mucha televisión. Soy de engancharme más con series, documentales y entrevistas. 

–La pantalla chica se reinventó entre tanta plataforma online. ¿Cómo te llevás con eso?
–No me parece ni bien ni mal. Mis hijas solo ven YouTube y se saben los nombres de todos los youtubers. Atravesamos una época en la que hay que estar atentos a todo lo que pasa. Por eso, no es importante la plataforma, sino que sea interesante lo que tenemos para contar.
Como la vida misma
El año pasado, Juan Minujín se sumó a la causa #Niunamenos, convocado por el colectivo organizador de la marcha. Precisamente, Recreo es una comedia ácida, cargada de una humanidad que invita a reflexionar sobre los valores que el sistema impone. “Mi personaje afirma: ‘Un hombre es un hombre y está hecho para la aventura’. Es como si existieran instintos naturales que no se pueden manejar. Yo no creo para nada en eso: son construcciones culturales que, por suerte, se están desarmando. Mariano lo dice porque se siente muy abierto y desprejuiciado, pero, en rigor, es mucho más cerrado de lo que realmente cree”, adelanta el actor acerca de su más flamante creación.
Lo que pasó y lo que vendrá
Epitafios, Ciega a citas, Solamente vos, Vaquero (filme en el  que debutó como director), Dos más dos, Ni un hombre más, Focus (en la que compartió escenas con Will Smith), Pistas para volver a casa, Zama... La pantalla chica y la grande fueron testigos del talento de Juan Minujín. Este 2018 no será la excepción. Mientras espera las segundas temporadas de Loco x vos y El marginal, protagonizará Cien días para enamorarse, una telecomedia romántica con Carla Peterson, Nancy Dupláa y Luciano Castro. Y para confirmar su proyección internacional, está rodando una película para Netflix sobre el papa Francisco. Bajo la dirección de Fernando Meirelles, allí encarnará al joven Jorge Bergoglio, y compartirá cartel con Jonathan Pryce y Anthony Hopkins

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